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Omega-3 para perros: EPA, DHA y aceite de algas

De los omega-3, al perro le importan dos: el EPA y el DHA. Donde mejor se han estudiado es en la artrosis, y en una revisión de 2022 con 72 ensayos, las dietas y los productos con omega-3 fueron los que aliviaron el dolor con más claridad. En piel, riñón, corazón y cerebro hay estudios prometedores pero pequeños, y sobre el sueño no hemos encontrado ningún estudio en perros.

De dónde salen el EPA y el DHA

El EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico) son ácidos grasos omega-3 de cadena larga. Forman parte de la membrana de las células, y el DHA abunda en el cerebro y la retina. Las plantas aportan otro omega-3, el ALA (linaza, chía), que no hace el mismo papel: en el estudio con perros bóxer que verás más abajo, el aceite de linaza no tuvo efecto y el de pescado sí.

Hay tres fuentes principales en el mercado:

  • Aceite de pescado (anchoa, sardina, salmón y otros). Es el que se ha usado en casi todos los ensayos en perros.
  • Aceite de krill, un pequeño crustáceo antártico. Aporta EPA y DHA, pero tiene menos estudios en perros.
  • Aceite de algas. El EPA y el DHA del mar se fabrican sobre todo en microalgas y llegan a los peces a través de lo que comen. Hoy esas algas se cultivan en tanques y se extrae su aceite. Cuánto EPA y cuánto DHA lleva cambia de un aceite a otro, así que mira la etiqueta.

El aceite de algas con EPA y DHA tiene datos de seguridad en perros. En un estudio con perras beagle y sus cachorros, un aceite de algas con cerca de un 50 % de EPA más DHA (el lote usado llevaba unos 400 mg de DHA y 125 mg de EPA por gramo, más del triple de DHA que de EPA) se añadió al pienso (hasta un 3 % del peso seco) desde la monta, durante la gestación y la lactancia, y en los cachorros hasta 26 semanas después del destete. Se toleró bien, la analítica y la coagulación no cambiaron y el EPA y el DHA en sangre subieron en las dos generaciones.

El mejillón de labio verde es otra fuente marina de omega-3, con otros compuestos además; tiene su propia página.

Qué ha encontrado la investigación en perros

Articulaciones y artrosis

Una revisión sistemática con metaanálisis de 2022 reunió 72 ensayos de dietas enriquecidas y productos para perros y gatos con artrosis. Los dos grupos basados en omega-3 (dietas terapéuticas y productos con aceite de pescado o mejillón de labio verde) fueron los que mostraron un efecto más claro sobre el dolor, y estaban entre los que tenían más ensayos de buena calidad. Solo uno de cada diez ensayos con omega-3 no encontró ningún efecto. En la misma revisión, los productos de glucosamina y condroitina no mostraron efecto.

Los autores también advierten de que en muchos de estos estudios faltan medidas objetivas y de que en los ensayos con dietas mejoran más perros del grupo control que en los ensayos de fármacos. Los tratamientos duraron entre uno y seis meses.

Piel y dermatitis atópica

La evidencia en la piel es más modesta. En un ensayo con 36 perros atópicos que ya tomaban ciclosporina, un grupo recibió durante 12 semanas un producto sobre todo de omega-3 y otro un placebo. En el grupo del omega-3 se pudo bajar más el fármaco (la dosis mediana pasó de 4,1 a 2,6 mg/kg al día, frente a 3,5 a 3,3 mg/kg con placebo) y el picor mejoró más. Lo que no cambió de un grupo a otro fueron las lesiones de la piel puntuadas por el veterinario. En este ensayo, el omega-3 se sumó a la ciclosporina y permitió bajar su dosis; no se probó como sustituto del fármaco.

Riñones

El estudio más directo sobre omega-3 e insuficiencia renal, publicado en 1998, se hizo con perros de laboratorio. A 21 perros se les extirpó quirúrgicamente la mayor parte del tejido renal y se repartieron en tres grupos que comieron durante 20 meses la misma dieta con un 15 % de grasa añadida: aceite de pescado, aceite de cártamo (rico en omega-6) o sebo de vacuno. El grupo del aceite de pescado tuvo menos proteína en la orina, la creatinina y el colesterol más bajos y menos lesiones en el tejido renal. El grupo del omega-6 fue el que peor evolucionó, con la filtración más baja.

Es un modelo quirúrgico con siete perros por grupo, y no hemos encontrado ensayos que prueben el omega-3 solo en perros con enfermedad renal espontánea. Si tu perro tiene enfermedad renal, habla con el veterinario antes de añadir nada a lo que come.

Corazón

En 24 perros bóxer con miocardiopatía arritmogénica, los que tenían más de 95 extrasístoles ventriculares al día recibieron durante seis semanas 2 g diarios de aceite de pescado, de aceite de linaza o de aceite de girasol. Solo con el aceite de pescado bajaron las extrasístoles (la mediana pasó de 397 a 162 en 24 horas). Con el de linaza, que aporta ALA vegetal, no hubo cambios. Es un estudio pequeño y corto que mide arritmias, no supervivencia.

Cachorros: cerebro y retina

En un estudio con 48 cachorros beagle, cada uno comió desde las 8 hasta las 52 semanas de edad un pienso bajo, medio o alto en DHA de aceite de pescado. Los del pienso alto resolvieron mejor una tarea de aprendizaje inverso (desaprender la respuesta correcta y aprender la contraria), distinguieron mejor contrastes visuales, se movieron mejor por un laberinto con obstáculos en las primeras pruebas y tuvieron más anticuerpos en las dos semanas siguientes a la vacuna de la rabia. Cuanto más DHA tenían en sangre, mayor era la respuesta de la retina en el electrorretinograma. Pero el pienso alto en DHA también llevaba más vitamina E, taurina, colina y L-carnitina, así que no todo el efecto puede atribuirse al DHA.

Perros mayores y cognición

Una revisión sistemática de 2025 reunió 30 estudios, casi todos en perros, sobre dietas y productos para la función cognitiva en animales mayores. Los omega-3 mostraron beneficios, sobre todo a dosis altas. Las vitaminas E y C por separado funcionaron peor, aunque los autores recuerdan que hacen falta para que el omega-3 no se oxide. También piden estudios con protocolos más homogéneos, mejores grupos control y pruebas objetivas además de cuestionarios.

Sueño y hormonas

Mucha gente asocia el omega-3 con dormir mejor o con equilibrar las hormonas. No hay ningún estudio en perros sobre el sueño que citar, ni a favor ni en contra, ni ninguno que muestre cambios en el tiroides, el cortisol o las hormonas sexuales.

Los eicosanoides (prostaglandinas, tromboxanos, leucotrienos y otros) son moléculas de señal que actúan como hormonas locales en la inflamación, la coagulación y la respuesta inmunitaria. Se fabrican sobre todo a partir de un omega-6, el ácido araquidónico, y el EPA y el DHA compiten con él por las mismas enzimas. Cuando la dieta lleva más omega-3, esa producción cambia: en perras beagle de 9,5 a 11,5 años alimentadas durante 8 a 12 semanas con una relación omega-6:omega-3 de 1,4:1, las células inmunitarias estimuladas produjeron un 52 % menos de prostaglandina E2 que con una relación de 31:1. Es la vía por la que se cree que actúa sobre la inflamación.

Dosis estudiadas y límite superior

No hay una dosis única, y en artrosis la revisión de 2022 no encontró que la dosis cambiara el resultado, aunque dentro de cada tipo de producto las dosis eran bastante parecidas. Estas son cantidades que han usado los estudios citados:

  • Bóxer con arritmias: 2 g de aceite de pescado al día durante seis semanas.
  • Perras gestantes y cachorros: aceite de algas hasta el 3 % del pienso seco.
  • Perros husky sanos: 0,45 y 0,71 g de EPA+DHA por kg de peso metabólico al día durante ocho semanas (ver abajo).

El NRC (el Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos) fijó en 2006 un límite superior seguro de EPA+DHA para perros adultos de 0,37 g por kg de peso metabólico (el peso en kg elevado a 0,75) al día. Un estudio de 2026 con 27 husky (25 siberianos y 2 de Alaska) recuerda que esa cifra se apoyó sobre todo en un único estudio, el de las beagle mayores citado arriba, y probó 0,03, 0,45 y 0,71 g por kg de peso metabólico durante ocho semanas. Las dos cantidades altas, que superan el límite del NRC, se toleraron bien y no aumentaron los marcadores de oxidación ni de inflamación, pero a las ocho semanas la vitamina E en sangre era más baja en el grupo más alto (3,52 frente a 5,82 µg/ml en el grupo bajo). Los autores señalan que el pienso del estudio llevaba mucha vitamina E, y eso pudo amortiguar la oxidación.

Hecha la cuenta con la cifra del NRC (0,37 multiplicado por el peso elevado a 0,75), el límite queda así:

Peso del perroLímite superior seguro del NRC (EPA+DHA al día)
5 kg1,2 g
10 kg2,1 g
20 kg3,5 g
30 kg4,7 g
40 kg5,9 g

Son gramos de EPA y DHA, no de aceite: fíjate en la etiqueta, que debe indicar cuánto EPA y DHA aporta cada toma. Para la dosis de tu perro, sobre todo si está enfermo o toma medicación, pregunta al veterinario.

Efectos adversos descritos

Una revisión sobre efectos adversos del omega-3 en perros y gatos recoge los que hay que tener en cuenta:

  • Si le produce heces blandas o diarrea, tiene sentido bajar la cantidad y subirla poco a poco.
  • Consulta antes si tu perro tiene un problema de coagulación, toma anticoagulantes o va a operarse. El omega-3 puede alterar la función de las plaquetas, y la misma revisión cita efectos sobre la cicatrización de heridas.
  • Un aceite rancio, con olor fuerte, es mejor tirarlo. Las grasas omega-3 se oxidan con facilidad y aumentan la necesidad de vitamina E: en las beagle mayores, con la dieta de 1,4:1 la vitamina E en sangre fue un 20 % más baja y la oxidación de las grasas mayor que con la de 31:1, y en los husky del grupo alto la vitamina E también quedó más baja.
  • Mejor no pasarse de cantidad. En esas mismas beagle, la dieta más rica en omega-3 redujo una respuesta inmunitaria de la piel (la prueba de hipersensibilidad retardada), y no se sabe qué supone eso en la vida diaria.
  • Si tu perro es diabético, coméntalo con el veterinario: la revisión cita posibles efectos sobre el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.
  • El aceite es grasa y suma calorías. Un aceite mal purificado puede llevar contaminantes, y algunos, como el de hígado de bacalao, aportan además vitaminas A y D.

Deja de darlo y llama al veterinario si notas sangrado de encías, moratones, vómitos o una diarrea que no se pasa.

Fuentes

  1. Safety of a novel feed ingredient, Algal Oil containing EPA and DHA, in a gestation-lactation-growth feeding study in Beagle dogs. PLoS One, 2019.
  2. A 2022 Systematic Review and Meta-Analysis of Enriched Therapeutic Diets and Nutraceuticals in Canine and Feline Osteoarthritis. International Journal of Molecular Sciences, 2022.
  3. Evaluation of cyclosporine-sparing effects of polyunsaturated fatty acids in the treatment of canine atopic dermatitis. The Veterinary Journal, 2016.
  4. Beneficial effects of chronic administration of dietary omega-3 polyunsaturated fatty acids in dogs with renal insufficiency. Journal of Laboratory and Clinical Medicine, 1998.
  5. Omega-3 fatty acids in Boxer dogs with arrhythmogenic right ventricular cardiomyopathy. Journal of Veterinary Internal Medicine, 2007.
  6. Evaluation of cognitive learning, memory, psychomotor, immunologic, and retinal functions in healthy puppies fed foods fortified with docosahexaenoic acid-rich fish oil from 8 to 52 weeks of age. Journal of the American Veterinary Medical Association, 2012.
  7. Enhancing cognitive functions in aged dogs and cats: a systematic review of enriched diets and nutraceuticals. GeroScience, 2025.
  8. The ratio of dietary (n-6) to (n-3) fatty acids influences immune system function, eicosanoid metabolism, lipid peroxidation and vitamin E status in aged dogs. Journal of Nutrition, 1997.
  9. Revisiting eicosapentaenoic acid and docosahexaenoic acid recommendations for healthy Siberian Huskies at maintenance: greater dietary EPA and DHA increase plasma lipid incorporation and reduce α-tocopherol concentrations. Journal of Animal Science, 2026.
  10. Potential adverse effects of omega-3 fatty acids in dogs and cats. Journal of Veterinary Internal Medicine, 2013.

Otros activos

  • Mejillón de labio verdeEn la mayoría de los ensayos, los perros que lo tomaron mejoraron algo más que con placebo, sobre todo en escalas subjetivas. Los productos varían mucho.
  • Vitamina EEl omega-3 aumenta la vitamina E que necesita el perro, y la forma natural y la sintética no rinden igual: compara productos por UI, no por miligramos.
  • Glucosamina y condroitinaLos ensayos mejor hechos en perros con artrosis no encuentran más alivio que con placebo, y una revisión de 2022 con 72 ensayos concluye que no deben recomendarse.